
Los factores de estilo de vida -una dieta saludable, ejercicio físico regular, exposición solar, descanso nocturno adecuado y buen control del estrés- son pilares básicos para proteger la salud, especialmente en el aspecto cardiovascular.
Además, contribuyen a alargar nuestra esperanza de vida. Una vez entendido esto, hay que tener en cuenta algunos matices: no todos los alimentos colaboran de la misma forma en nuestra salud.
Los polifenoles, compuestos naturalmente presentes en las plantas, son especialmente beneficiosos para la salud cardíaca, cerebral e intestinal. Y hasta 20 alimentos ricos en estos compuestos se relacionan con una mayor esperanza de vida, según un nuevo trabajo publicado en BMC Medicine.
Los alimentos de la larga vida
Según los investigadores del King’s College de Londres, las personas que consumen regularmente alimentos y bebidas como el té, café, bayas, frutos secos, cereales integrales y aceite de oliva, poseen una mejor salud cardíaca a largo plazo.
En general, una mayor adherencia a patrones dietéticos ricos en polifenoles se relaciona con un menor riesgo cardiovascular. Para llegar a esta conclusión, los investigadores siguieron a más de 3.100 participantes de la cohorte TwinsUK durante más de una década.
En general, una mayor adherencia a patrones dietéticos ricos en polifenoles se relaciona con un menor riesgo cardiovascular. Para llegar a esta conclusión, los investigadores siguieron a más de 3.100 participantes de la cohorte TwinsUK durante más de una década.
Los mismos investigadores sostienen que este estudio proporcionaría pruebas de que la inclusión de alimentos ricos en polifenoles en la dieta sería una forma sencilla y eficaz de favorecer la salud cardíaca. Estos compuestos vegetales están ampliamente disponibles en alimentos cotidianos y, por tanto, al alcance de la mayoría de las personas.
Finalmente, los investigadores son conscientes de que el riesgo cardiovascular aumenta de forma natural con la edad. Sin embargo, inciden, la mayor ingesta de polifenoles ralentizaría dicho aumento de riesgo. Aún así, recuerdan la necesidad de realizar estudios de intervención a largo plazo para validar aún más sus conclusiones actuales.