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Cuidarnos y mantener el cuerpo en forma para poder vivir más años con la mejor calidad de vida posible es un mensaje que desde la medicina se nos repite constantemente. Llevar una dieta saludable rica en frutas y verduras, no consumir ultraprocesados, evitar las grasas saturadas, los azúcares refinados… así como hacer deporte, evitar el sedentarismo, y fomentar las relaciones sociales son medidas que nos orientan en la dirección correcta.

Y es en este contexto en el que el doctor José Manuel F. Farias, especialista en radiología y autor del libro ‘Radiografía de una vida sana’ (ed. Penguin Random House) aporta una visión muy potente sobre la mejor manera de construir el «plan de pensiones corporal, para el cual necesitamos invertir en dos activos fundamentales: el músculo, y la red de afectos«.

«El único capital imprescindible para disfrutar de una vejez saludable es la reserva fisiológica»

Desde la peculiar perspectiva del doctor Farias, comienza poniéndonos en situación, para explicar después qué es eso del plan de pensiones corporal. «Nos pasamos la vida adulta preocupados por el futuro financiero. Ahorramos, invertimos, calculamos nuestra jubilación y contratamos planes de pensiones para asegurarnos de que, cuando lleguemos a la vejez, no nos falte de nada«.

Sin embargo, añade, «a menudo descuidamos el único capital que es verdaderamente imprescindible para disfrutar de esos años: nuestra ‘reserva fisiológica’. Porque, ¿de qué sirve tener tiempo y dinero a los 80 años si nuestro cuerpo no nos permite levantar a nuestros nietos, viajar o simplemente ser autónomos? Como ya he mencionado, para construir ese plan de futuro es necesario trabajar el músculo, y las relaciones».

«El músculo es el órgano de la longevidad»

En primer lugar, el doctor considera que «debemos desterrar la idea de que el ejercicio de fuerza es algo exclusivo de jóvenes vanidosos que quieren lucir bíceps en la playa. El músculo es el órgano de la longevidad, es nuestro seguro de vida. A partir de los 30 años, si no hacemos nada para evitarlo, vamos a ir empezando a perder masa muscular, un proceso silencioso llamado sarcopenia que es la antesala de la fragilidad y la dependencia».

Para ilustrar esta idea, el experto pone un claro ejemplo. «¿Sabéis cómo llamamos los médicos a la fractura de cadera? Es esa fractura que se da en una persona mayor que, cuando llega a urgencias, sus hijos comentan ‘si es que hace todo sin ayuda, ¡de cabeza está perfecta!’. Pero esa fractura obliga a operar, ingresar y estar encamado mucho tiempo. La inactividad facilita que se formen trombos, y el ingreso hospitalario, que pueda haber infecciones en los pulmones».

Por eso, «no es casualidad que nos refiramos a ella como ‘la última fractura’. Esto significa que el músculo no es solo estructura; es un órgano endocrino. Cuando contraemos nuestros músculos con intensidad, liberan unas sustancias llamadas ‘mioquinas’, que actúan como fármacos naturales: son antiinflamatorias, mejoran la sensibilidad a la insulina y protegen nuestro cerebro del deterioro cognitivo. Levantar pesas a los 50 no es estética, es comprar papeletas para una vejez libre,  sin fracturas, en la que podremos disfrutar de tener la cabeza despejada».

«La soledad no deseada es una de las grandes epidemias del siglo»

Somos seres biopsicosociales, y ningún cuerpo va a ser capaz de aguantar si el ánimo se derrumba. «Por eso, el segundo pilar de este plan de pensiones que propongo es la construcción de una red de afectos sólida. La soledad no deseada es una de las grandes epidemias de nuestro siglo. Tener amigos, familia o una comunidad con la que compartir propósitos actúa como un amortiguador del estrés».

Farias asegura: «He visto en el hospital cómo pacientes con el mismo diagnóstico evolucionan de manera radicalmente distinta si tienen una mano que apretar y un motivo por el que luchar. Construir esta red requiere esfuerzo, igual que ir al gimnasio. Requiere llamar, escuchar, perdonar y estar presente. Ir al gimnasio con amigos, hacer una ruta en bicicleta con compañeros de trabajo, salir a dar un paseo con los padres, probar el deporte favorito de nuestros hijos… cultiva fuerza y vínculo social de forma divertida y saludable.».

Construir ese ‘capital de salud’ día a día, ofreciendo las herramientas y la ciencia necesaria para que entrenar la fuerza o cultivar la gratitud dejen de ser tareas pendientes y se conviertan en nuestro mejor salvavidas es una gran idea saludable. «La vida sana no es la ausencia de enfermedad, sino la capacidad de vivir con plenitud y resiliencia las cartas que nos toquen. Invertir hoy en fuerza física y en vínculos humanos es la decisión financiera más rentable, divertida e inteligente que podemos tomar».

https://www.20minutos.es/salud/ejercicios/jose-manuel-f-farias-radiologo-ejercicio-fuerza-es-nuestro-plan-pensiones-corporal_6925243_0.html