
A estas alturas es evidente que lo que comemos tiene un impacto directo en nuestra salud porque la diferencia entre adherirnos a un patrón alimentario saludable o abusar de ciertos ingredientes puede suponer aumentar exponencialmente el riesgo de sufrir un buen número de enfermedades. Y una de las vías por las que esto ocurre es por famosa inflamación de bajo grado.
Un poco de inflamación es importante porque forma parte de una respuesta inmunitaria saludable. El problema surge cuando la inflamación se vuelve crónica y permanece activada durante mucho tiempo, incluso cuando no hay una amenaza real. Cuando esto se produce el sistema inmunitario está en estado de alerta permanente.
Aceite de oliva para hacer frente a la inflamación
Pero, como decíamos, hay alimentos que pueden ayudarnos a devolver el equilibrio y rebajar ese nivel de alerta constante que conduce a un mayor riesgo de enfermedades metabólicas, cardiovasculares y autoinmunes.
“El aceite de oliva virgen extra, AOVE, es uno de mis aceites favoritos. Es un aceite saludable que contiene sustancias bioactivas y polifenoles como el hidroxitirosol y el oleocanthal. Se trata de compuestos antiinflamatorios que se encuentran de forma natural en las aceitunas”, comparte el doctor William Li.
“Y cuando se extrae el aceite virgen extra, estos compuestos están realmente presentes en el aceite de oliva. Ahora bien, ¿qué hacen estos compuestos antiinflamatorios? Ayudan a reducir la inflamación ya que sabemos que la inflamación persistente no es buena, la inflamación crónica”, añade el biólogo vascular formado en la Universidad de Harvard.
“De hecho -remarca- estos compuestos empiezan a reducir la intensidad de la inflamación hasta volver a niveles normales. Recuerda que un poco de inflamación es buena, aunque no conviene que haya mucha ni que sea crónica. Y el aceite de oliva contiene estos polifenoles antiinflamatorios que realmente pueden ayudarte a restablecer el equilibrio inmunitario”.
Afortunadamente, el aceite de oliva virgen extra es muy versátil y puede emplearse con diversos métodos de cocción y diferentes elaboraciones. “Utiliza aceite de oliva virgen extra como tu grasa principal siempre que cocines. O, si te apetece, puedes tomar unas cuantas cucharadas al día, incluso a chupito”, concluye el doctor Li.